Ese tacón viejo y desgastado me ha traído mil recuerdos.
Una infancia un tanto extraña, y una juventud poco dichosa.
Muchos encuentros obligados y pocos momentos anhelados.
¿Que querían de mi vida si no era una cocina?
¿Que querían que yo hiciera si no era acurrucar a aquél niño que en mi vientre crecía?
Y el tiempo pasaba, y yo envejecía. No se me permitía soñar, no podía desear.
¡¿A donde mandaron toda aquélla alegría que yo merecía?!
¿En donde terminaron todas aquellas sonrisas e ilusiones robadas?
Quiero encontrarlas, ¡las merezco!
Es por eso que ahora, que ya no existen mas grilletes en mis brazos ni en mis pies, y que mi boca ha sido liberada de aquél candado que me impedía hablar, he decidido comenzar otra vez.
Es hora de dejar que el peso de la sombra del pasado se aligere con cada paso que estoy dispuesta a dar.
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27 de abril de 2010
Miro al cielo por primera vez
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By Anetha,
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