¿Y hace cuánto tiempo ya, que no te he visto?,
de vez en cuando cuento las horas de tus partidas,
detengo las manecillas antes de sumirme en la tristeza,
cuando mi reloj duerme, antes de abrir las heridas.
¡Hace tantos años ya, que no te conozco!,
desde mis recuerdos me grita la esperanza,
¡Espera, que en algún mañana regresará!
Sin saber, que no volverás nunca más.
Ya no he de aclamarte, me retiro, con un adiós,
y dejándote flores encima de aquella lápida,
la que fué levantada por causa de ese recuerdo
que se evoca a cada momento con dolor.
Sin más esperanza que me ayude,
y deteniéndose los relojes de mi vida
las manecillas y la arena se van,
cuando el tiempo ya no detiene su paso.
Sólo queda mirar los fragmentos de lo que queda,
observar como todo se desgasta, y se va.
Mi alma se queda aferrada a una silla y ahí descansa
...y sólo espera aquel sueño, con el que acabará su soñar.
7 de mayo de 2011
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1 comentarios:
me encanto, sencillamente genial Ame =)
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