Aún cuando veas tu camino lleno de niebla, intenta llegar a tu destino.

25 de febrero de 2014

Historia del inocente egoísmo y la estúpida abnegación

En las salas llenas de ansiedad,
ahí, en ellas te observo a tí.
Se miran como una sociedad,
tratando su sentir explicar

Quiero encontrar tu mirada,
pero ella no responde,
ella mira su propio ser.
Sólo ella entiende tu dolor

Un nuevo día empieza
y te vislumbro de nuevo,
veo que aún estás dolido
¡Bailemos una pieza!

Sé que te sientes solito
y también con miedo.
Te entiendo niño listo
y así siempre te he querido.

No quiero quedarme así,
pero no queda nada más.
Ansío un roce tuyo, sí.
Sin que pase nunca jamás...

Las luces se van y vienen,
recuerdos también chocan
los que en mi cabeza retumban:
imágenes, sonidos. Se pierden.

Una gran presión empuja mi cuerpo
y hace que se sienta débil y decaido
yo seguiré aquí cuando todos se hayan ido
hasta que mi baile vaya a destiempo.

Cada noche miro las nubes
que cubren en su sueño a la luna.
Esa dama tan blanca y su cuna
que abraza a todos los funebres.

Veo a todos mirar sus sentimientos,
enajenados con sus lamentos.
Recuerdo que mi sentir no fue visto.
Ni por mi, ni por ajenos, ¡Qué listo!

Yo sé que te sientes triste,
yo también me sentía así
Se de la angustia que lloraste,
sé cuánto deseas el irte de aquí.

Mi niño se cuanto te duele el ir
y cuanto duele el sólo fingir.
Mi niño, eso no es nuevo para mí,
que del engaño, he sido un martir.

Antes me enorgullecía el no mostrar
ni un titubeo frente a tí.
Ahora me duele, cuánto me duele
el no haberme apoyado en tí.


Mientras las sombras del sentir se oscurecen
yo añoro el poder verte a tí, al mundo,
sin que mi vista ni ojos se conduelan y se nublen.
Sin que mi corazón, ni mi mente te extrañen
y pidan un día más junto a tí.

Sin que tú, me dejes morir un día más.

A. Torres
(Licht Von Schatten)

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